Mitos y verdades de la tecnología blockchain

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Imagen de lo que se ofrece como Decentraland, la primera ciudad virtual en la historia.

Es cosa de locos. Una empresa nueva de las llamadas blockchain (cadena de bloques) está vendiendo bienes raíces por internet a precios que alcanzan los US$120.000 por un terreno de 10 metros por 10 metros de tierra virtual.

Se puede comprar una parcela de tierra virtual en una ciudad virtual, en la que algunos barrios cuestan más que otros, como en una ciudad real. Sólo que no es una ciudad real. Todo es virtual.

¿Queda claro? Para mí tampoco.

De algún modo esa compañía, Decentraland, el año pasado se las arregló para recaudar de distintos inversores US$26 millones en 30 segundos. Ese dinero no es “virtual”, es real.

Bienvenido al mundo “ blockchain”, la última revolución tecnológica de las personas más vinculadas a los mercados financieros de vanguardia y que, para las personas de a pie, parece la más reciente terminología relacionada con hacerse rico rápido

Seguramente hay muchas personas que haya oído decir que el blockchain es una tecnología que va a cambiar el mundo: es la columna vertebral del bitcoin, la hoy peculiarmente célebre criptomoneda. Y de todos los otros centenares de monedas virtuales. Hasta puede haber escuchado a alguien tratando de explicar que esa “cadena de bloques” es como un “libro de contabilidad compartido digno de confianza”.

Todo parece un poco como 1999, en el momento de la burbuja punto.com. En Cannes, Francia, hace un par de semanas, en una reunión de publicitarios, había un “yate blockchain” y una “mansión blockchain”. En Davos, Suiza, a principios de este año, había un “lounge blockchain”.

Mientras tanto, las empresas Fortune 500 están invirtiendo miles de millones en la tecnología de la cadena de bloques. IBM tiene toda una división enfocada a blockchain, como las consultoras Accenture y PwC. Jamie Dimon, director ejecutivo de JP Morgan Chase, ha descartado el bitcoin, pero dice que “la cadena de bloques es efectiva”.

Los capitalistas de riesgo de Silicon Valley ya han puesto más de US$ 1.300 millones en tecnología blockchain tan solo este año. Y la semana pasada, Andreessen Horowitz, una de las más destacadas firmas de tecnología fundadas en parte por Marc Andreessen —a quien se le otorga el mérito de haber inventado el navegador de internet moderno— dio a conocer un “cripto” fondo de US$300 millones exclusivamente destinado a invertir en tecnologías blockchain.

“Para quienes hemos estado dedicados al software durante mucho tiempo, esto nos recuerda los primeros días de internet, la web 2.0, o los smartphones, todo desde el principio”, dijeron Andreessen y sus colegas al presentar el fondo.

Lugar y momento

Tal explicación acerca de dónde se instala esta tecnología nueva dentro de la historia parece adecuada: si bien a los pronosticadores les encanta hablar de las criptomonedas y blockchain en términos de burbuja, no hay grandes diferencias con los primeros días de otros fenómenos por el estilo. Así, mientras que 1999 marcó lo que podía haber sido un momento prominente de internet previo a una caída precipitada, pero, en verdad, resultó ser solo la primera etapa del ascenso de internet. Sí, hubo implosiones como la de Pets.com, pero también se dio Amazon.

Y lo que a fines de la década de 1990 probablemente se haya considerado un gasto descabelladamente excesivo en infraestructura de internet y en toda una serie de empresas experimentales, en última instancia sentó las bases de la era moderna en la que vivimos hoy.

Piense en la cadena de bloques o blockchain en estos términos: va a haber enormes fracasos y mucho dinero malgastado, y sí, estafas (la Comisión de Bolsa y Valores difícilmente pueda dar abasto ante la cantidad de jugadores fraudulentos en actividad), pero de aquí a una década, cuando la historia vuelva la mirada a 2018, lo más probable es que la blockchain esté integrada a la vida cotidiana en formas que hoy ni siquiera se pueden imaginar.

“Los nuevos modelos de computación vienen tendiendo a surgir cada 10 a 15 años: los mainframes en los 60, las PC a fines de los 70, internet a principios de los 90 y los smartphones hacia finales de la década de 2000”, dijo Andreessen. Y ahora, blockchain.

La manera más fácil y elemental de pensar en esta tecnología es considerarla una tecnología que lleva un listado maestro de todos los que alguna vez han interactuado con ella. Esto tiene algo de simplificación excesiva, pero si alguna vez usted utilizó Google Docs y permitió que otras personas accedieran a esos documentos para poder introducirles cambios, los programas llevan un listado de todos los cambios que se le hicieron al documento y de quién los hizo. Blockchain hace eso pero de un modo todavía más seguro, de forma tal que toda persona que toca el documento sea de confianza y todos obtienen una copia de todos los cambios hechos, así nunca surgen dudas sobre lo ocurrido a lo largo del proceso. No hay diversas copias de un documento ni diversas versiones: hay un solo documento confiable y uno puede seguir el rastro de todo lo que ha ocurrido en él.

Naturalmente, la cadena de bloques se está utilizando para crear toda clase de criptomonedas, encabezadas por Bitcoin y Ethereum.

Pero lo más importante de la nueva tecnología es que está llegando a actividades muy diferentes.

La industria de la publicidad planea utilizar blockchain para seguir el rastro de todos sus avisos en internet; la industria de la música programa hacerlo para ver qué ocurre con las canciones; las entidades bancarias e hipotecarias quieren usarlo para revisar las escrituras de las propiedades y para el complicado proceso de rastrear toda la documentación; las compañías navieras invierten en tecnología blockchain para el seguimiento de manifiestos de carga; la industria farmacéutica quiere usar esta tecnología para supervisar la cadena de suministro de medicamentos.

Si tiene éxito, la tecnología blockchain aportará un nuevo nivel de confianza en los negocios, fortalecida, y también eliminará los intermediarios que históricamente han seguido el curso —y se han beneficiado— con la complejidad de tantos sistemas diferentes tratando de comunicarse entre sí. Eso podría bajar los precios de bienes y servicios.

Al mismo tiempo, no obstante todas las promesas de la blockchain, persisten preguntas concretas acerca de si puede aplicarse a la solución de problemas que no existen. Las bases de datos ya existen y, en ciertos casos, una base de datos centralizada puede ser realmente preferible a la cadena de bloques.

En última instancia, la cadena de bloques tiene que ver con resolver el problema último de la sociedad: la confianza. O, mejor dicho, la falta de confianza. Tiene que ver con utilizar la tecnología para crear una sensación de confianza compartida por un conjunto dispar de participantes.

La cuestión mayor es si cientos de proyectos como Decentraland, en los que las personas utilizan dinero real para comprar propiedades virtuales, van a terminar bien o mal. Y si finalmente esa experiencia va a infundir confianza o a socavar a esta tecnología emergente.

Fuente: elclarin.com

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