Ajuste fiscal y tipo de cambio flotante, la receta israelí contra la inflación

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Fuente: Portal Risk.net. En 1985, la inflación de Israel se ubicaba era de 500%. En 10 años se ubicó en la banda del 1 al 13% anual. Jacob Frenkel, entonces director del Banco Central de ese país, cuenta cómo lo lograron.

En 1985, la inflación en Israel rozaba el 500%. Diez años después se ubicaba en la banda del 1 al 3% anual. Ajuste fiscal, tipo de cambio flotante, metas de inflación creíbles e independencia del Banco Central forman la receta que el país aplicó para terminar con la inflación.

En ese momento, Jacob Frenkel estaba al frente del Banco Central. Hoy, Frenkel es chairman de JP Morgan Case & Co y chairman del directorio del Trustees, un think tank que agrupa a economistas de prestigio. De paso por Buenos Aires, donde participó de la reunión del G20, Frenkel nos cuenta como sucedio.

—¿Cuál fue la receta de Israel contra la inflación?

—En Israel tuvimos alrededor de 500% de inflación y entonces lanzamos un plan de estabilización. Pero el elemento más importante del plan de estabilización, sin el cual no podríamos haberlo hecho, fue en primer lugar un recorte drástico del presupuesto. Antes del recorte había un déficit presupuestario muy abultado y también un déficit muy grande en la cuenta corriente de la balanza de pagos, que puso al país en una situación de mucha vulnerabilidad. Entonces, el prerrequisito fue la disposición a recortar el presupuesto.

—¿Fijaron metas inflacionarias?

—Al tener inflación alta y querer reducirla, adoptamos la estrategia de metas inflacionarias. Es un largo camino. Hay un elemento muy importante en este camino y es la credibilidad de la meta de inflación. Una vez que anunciás una meta, tenés que tratar de evitar cambiarla a mitad de camino. Si uno empieza el año diciendo “mi meta de inflación para este año será tal y tal y para el año próximo, tal y tal”, es importante procurar no cambiarla sobre la marcha. Si la modificás, perdés credibilidad. Y sigo hablando de credibilidad porque es el elemento más importante que dará confianza en lo que hacés. La gente tiene que creerte, tiene que confiar en vos. Si, sumado a esto, podés conseguir credibilidad del exterior, por ejemplo, del FMI, será sólo un gran punto a favor. En mi opinión, el apoyo del FMI no es el testimonio de que algo es terrible, sino el testimonio de que la comunidad internacional cree en el país y está dispuesta a ayudar al país para alcanzar una mejora. Por lo tanto, yo no le tendría miedo; por el contrario, me brinda una red de contención. La red de contención es importante porque los mercados financieros son muy volátiles y hacen referendos todos los días y no siempre muy lógicos. Entonces, contar con una red de contención llevará mucha confianza no sólo a los mercados, sino a los inversores y a las autoridades.

—¿Cómo influye el tipo de cambio?

—Se requiere tener tipo de cambio flexible. Para tener éxito, debés permitirle al mercado que determine el tipo de cambio. No es un instrumento de política económica. El instrumento de política económica es el presupuesto y las tasas de interés. Ahora bien, para poder usar las tasas de interés correctamente, el Banco Central debe ser independiente. La independencia es crucial porque su política opera por tramos: hoy ejecuta una acción y los resultados vienen mañana, pasado mañana, en dos días. No se ven los resultados de inmediato. Si miramos en forma superficial lo que está sucediendo, decimos “Bueno, tomaron las medidas y ¿dónde están los resultados?” y pondrán presión sobre el Banco Central. Algo muy negativo. Y el Banco Central debe ser manejado profesionalmente, sin injerencia política. Permitime subrayar esto: la independencia no significa anarquía, sino que el liderazgo profesional del Banco Central pueda concentrarse en forma profesional en todos los asuntos.

Estos son los ingredientes clave: tipo de cambio flexible, responsabilidad en materia de presupuesto, independencia del Banco Central, no tener miedo de usar las tasas de interés, y algo muy importante que aún no mencioné: un sistema financiero fuerte. Porque si no hay un sistema financiero fuerte, el Banco Central puede mostrarse vacilante en cuanto a usar las tasas de interés de la manera en que lo necesita debido a los problemas de balance de los bancos. Los bancos pueden ser vulnerables. Por eso debemos asegurarnos de tener un sistema bancario fuerte, una supervisión fuerte, etc. Como pueden ver, hacer frente al desafío económico e incluso a la política monetaria no es un único instrumento: es parte de una orquesta. Y la orquesta es políticas fiscales, estructurales, supervisiones, sistema financiero fuerte, sistema bancario fuerte, tipo de cambio flexible, etc. Hago hincapié en esto porque es un error poner toda la responsabilidad en el Banco Central. Y si las cosas no funcionan, uno debe preguntarse el porqué. Generalmente, en muchos casos, la respuesta está en el manejo del presupuesto.

Fuente: Portal Haaretz. Jacob Frenkel es actualmente el es chairman de JP Morgan Case & Co ademas, chairman del directorio del Trustees, un think tank que agrupa a economistas de prestigio

-Tengo entendido que Israel implementó una política de prohibición de emitir moneda durante un tiempo.

– Uno de los elementos que tuvo el programa de estabilización de Israel fue la aprobación de una ley que prohibía al Banco Central financiar el déficit presupuestario. Esta es la clave. Por supuesto que el Banco Central siempre va a imprimir dinero, porque es política monetaria, pero sin financiar el déficit presupuestario. Si el gobierno quiere tener déficit, tiene que ir al mercado a pedir prestado. Y el mercado hará el referendo y preguntará “¿Le presto a este gobierno?” Y si no, veremos la suba de las tasas de interés en los mercados y los gobiernos no podrán tener déficit sin límite. De manera que la ley que prohíbe que el Banco Central financie el déficit es un elemento importante del programa de estabilización.

—¿Implementaron algún tipo de control de precios?

—Sólo al comienzo. Pero no fue cuando la inflación estuvo casi a un nivel normal. ¡Fue cuando la inflación era de 500%! Fue cuando hubo una cierta ancla. En otras palabras: el auto venía bajando por el camino y lo detuviste. Pero una vez que el auto se detuvo, fue necesario permitirle que arrancara y anduviera normalmente. Cuando tenés una inflación en los niveles de los países con inflación normal, incluso en la Argentina, la solución no es el control de precios. La solución es mercados abiertos, control del presupuesto, control del presupuesto, control del presupuesto. No control de precios. Y la razón es: si ponés control de precios, es como romper el termómetro de alguien que tiene fiebre.

—Entiendo que, en su momento, en Israel, la gente estaba muy focalizada en el precio del dólar, incluso las propiedades se vendían en dólares. Pero luego consiguieron resolverlo y pasar a operar en la moneda local.

—Por supuesto. Una de las razones que explican la inflación alta es que la gente no confiaba en la moneda local y se pasaba a la dolarización. La esencia de la lucha exitosa contra la inflación es que la moneda local volvió a ser atractiva. De manera que ya no hay más dolarización. Pero hay algo más que es muy importante. Uno de los beneficios del programa de estabilización y su éxito fue que las agencias de calificación crediticia como Standard & Poor’s y Moody’s mejoraron enormemente la calificación de Israel. Y esto trajo fuertes inversiones extranjeras. Así, nuestro programa de estabilización aceleró el crecimiento en vez de reducirlo. Esto es muy importante porque el resto del mundo observa lo que está pasando y si vos hacés las cosas bien, obtenés una ventaja adicional.

—En un contexto tan turbulento como el actual, ¿cree que los países tendrían que aplicar alguna medida adicional, que no hizo falta en el caso de ustedes, y que ahora, con esta suba de tasas internacionales haga falta?

—Cada situación es, por supuesto, diferente. Pero no podemos por eso decir que no hay principios generales que son universales. Las circunstancias son distintas y por ende la sintonía fina es distinta. Los principios son comunes: la responsabilidad en cuanto al presupuesto, tipo de cambio flexible, Banco Central independiente… si hacés esto, tenés el 80% de la solución. Después podés agregar crema a la torta, pero la torta ya está hecha.

Fuente: Diario El Clarin

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