Las mujeres rurales reclaman su independencia económica

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Angélica Valbuena vive en el departamento de Cundinamarca (Colombia). Tiene 39 años, trabaja en el campo y cría ella sola a sus tres hijos. Como ella, más de 1.600 millones de mujeres en todo el mundo viven del campo. Un perfil destinado a la exclusión financiera de no ser por la labor de entidades como la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA), que ayuda a más de 150.000 mujeres rurales en América Latina.

La Fundación ha organizado una mesa redonda con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales para visibilizar su papel como motor económico y social. Con más de 1,2 millones de emprendedoras en América Latina, casi el 60% del total de personas a las que atiende, la FMBBVA conoce muy bien los problemas a los que se enfrentan. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ellas producen más de la mitad de los alimentos que consumimos pero solo el 2% de las tierras está a su nombre, y tan solo reciben el 1% de los créditos destinados a impulsar el sector agrícola. “Si yo hubiera sabido que podía hacer esto sola, sin un hombre, habría comenzado hace mucho tiempo. Hace falta seguridad, querers

“Las mujeres rurales tienen más dificultades para progresar”, comenta Laura Fernández, responsable de Empoderamiento de la Mujer de la FMBBVA. El acceso a financiación para estas mujeres es complicado: “dedican más horas al cuidado de sus hijos y mayores y su contribución a la agricultura suele ser invisible”. ¿La razón? Es difícil de justificar al observar que tienen un nivel educativo más alto que los hombres rurales y que el 70% es mayor de 30 años. Fernández apunta a que estas mujeres “tienen que superar una triple brecha, primero por ser mujer, segundo por estar en zonas rurales, donde los además los roles de género están mucho más marcados, y por último la brecha digital”.

Joel Hernández, responsable de Sostenibilidad y Agrotecnología de la FMBBVA, señala el que puede ser uno de los motivos: “Ellas tienen mayores obstáculos para emprender en este sector porque requiere más inversión en activos y más conocimientos técnicos,aunque están más dispuestas a innovar y apostar por un negocio más sostenible, mejorando así su calidad de vida”. Es por ello que cerca de la mitad opta por trabajar en profesiones de comercio al por menor.

La apuesta femenina por el cambio climático

La mujer rural tiene además un especial protagonismo en la lucha contra el cambio climático. Así lo reconoce la FAO, que cada vez promueve más el papel de la mujer en la defensa de los territorios, de la biodiversidad y de la identidad cultural de sus comunidades. En esta línea también se ha manifestado Soraya Villarroya, representante para Europa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA): “Este es el momento de reconocer a las mujeres rurales, necesarias para la seguridad alimentaria y el progreso económico y social del continente americano”. Villarroya ha incidido en la importancia de romper “esa invisibilidad” que las dificulta el acceso al poder y a la toma de decisiones.

Para apoyar a la mujer rural, la FMBBVA cuenta con productos específicos como MEbA (Microfinanzas para la Adaptación basada en Ecosistemas) en Colombia y República Dominicana; Agrocrédito y Cadena de valor macadamia en Rep. Dominicana, y Ruralfin en Panamá. Además, ya está trabajando en programas de apoyo para la mujer rural que incluye revisiones médicas, asistencia psicológica, jurídica o información de interés para mejorar sus pequeños negocios.

Fuente:www.bbva.com

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